Nunca ha sido mi fuerte mantenerme dentro de los límites. Me inspira el mundo que me rodea, lo que a menudo conduce a nuevas ideas y retos. Disfruto especialmente de las combinaciones singulares de materiales, las formas seductoras y los colores vibrantes. Sin embargo, los puntos de partida de un diseño siempre los determina el cliente; sus deseos son lo principal. Mi responsabilidad es traducir esos deseos en una creación única.
Las ideas suelen surgir durante la conversación inicial, simplemente acompañadas de una taza de café. Luego comienza la fase de investigación, en la que me informo y me sumerjo en el proyecto. Considero que un diseño solo tiene éxito cuando el cliente se siente verdaderamente en casa en el espacio. Mis creaciones irradian una calidez especial, ya sea en el vestíbulo contemporáneo de un hotel o en un elegante skybox de un estadio de fútbol.
Nunca me dejo llevar por las tendencias; no significan nada para mí. El punto de partida siempre es la pregunta o la necesidad del cliente. Me gusta introducir un toque inesperado aquí y allá. Mi objetivo es que mis creaciones siempre te dibujen una sonrisa.