Las propiedades exclusivas a orillas del agua atraen una clientela exigente, generando una demanda estable tanto de viviendas diseñadas por arquitectos como de fincas tradicionales. El volumen de transacciones es selecto, con operaciones que suelen manejarse de forma privada o por invitación. El interés del mercado aumenta durante la temporada de regatas y navegación, cuando vivir junto al lago se vuelve especialmente atractivo.